¿Qué tipo de marco elijo para mi cuadro?

Todos, alguna vez, hemos querido enmarcar la orla de nuestra promoción, nos hemos encaprichado de una lámina o hemos deseado enmarcar una fotografía o una pintura. Generalmente y por desconocimiento, en estos casos nos limitamos a adquirir una moldura no demasiado cara y que, a nuestro entender, parece bonita. Sin embargo, pocas veces nos paramos a pensar, por ejemplo, si la elección es acorde con el lugar en el que se expondrá el cuadro

En el presente post, enumeramos distintos tipos de marcos y molduras y ofrecemos algunos consejos para elegir el más adecuado en cada caso.

A la hora de enmarcar una fotografía, espejo, póster, título, pintura o cualquier otra obra de arte, las posibilidades se vuelven infinitas. Existen tantas soluciones como montajes. Variables como el grosor, la anchura, el color, el grabado y el material han de ser tenidos en cuenta, en función de lo que se va a enmarcar o de la estancia en la que se va a exponer el resultado.

Casi todos los expertos consideran que es imposible generalizar en la elección del marco o moldura idóneos. Sin embargo, los especialistas estiman que pueden darse algunos consejos orientativos de tipo genérico. Así, si se trata de pinturas figurativas (retratos, bodegones…), es recomendable emplear marcos barrocos. Por el contrario, el arte contemporáneo casa mejor con molduras en las que predominan las líneas rectas y los tonos de color neutro.

Equilibrio entre moldura y obra

El marco es un elemento que debe ceder el protagonismo a la obra, además de realzarla. Para lograr tal fin, deben estudiarse aspectos como el tono, estilo de la pintura, material del montaje, presupuesto, proporción, grabado de la moldura etc.

El primer paso para conseguir ese anhelado equilibrio entre marco y obra es evitar recargar la moldura. El objetivo pasa por encontrar las proporciones adecuadas y los colores oportunos. Pongamos algún ejemplo práctico: un marco demasiado grande puede hacer que la pintura “se pierda” y, si es muy pequeño, es posible que ésta termine “ahogada”. Por otra parte, los tonos de color deben mantener cierta armonía con el cuadro, sin llegar a ser idénticos. Cuando los colores del cuadro son pálidos, una buena solución es colocar molduras con tonos más llamativos y viceversa.

Tipos de molduras y marcos

Dependiendo del estilo o del material, podemos encontrarnos con:

  • Marcos dorados. Las molduras de estilo francés o antiguo aportan un toque de clasicismo, sofisticación y formalidad a las estancias en las que se hallan.
  • Marcos de colores. Sirven para conseguir ambientes desenfadados, informales, modernos y alegres.
  • Marcos plateados. Son ideales para ambientar habitaciones de estilo contemporáneo.
  • Marcos de madera. Aportan un estilo acogedor y una imagen natural y tradicional. En este caso, ha de tenerse cuidado con factores como la humedad y temperatura. La madera ofrece gran variedad de colores, tallados y texturas.
  • Marcos de aluminio.  Son recomendables para crear ambientes modernos. Se trata de un material muy resistente y duradero. El aluminio ofrece un sinfín de colores, brillos y mates.
  • Marcos pastel. Los tonos pastel son suaves y muy socorridos, porque compaginan a la perfección con casi todo tipo de cuadros y ambientes.
  • Molduras decapadas. Este tipo de molduras en colores blanco, crema o crudo se adecúan muy bien a ambientes de estilo vintage, romántico y clásico.
  • Molduras rústicas. En las que la madera aparece casi en bruto y donde otros elementos naturales, como el fuego o el metal, también son protagonistas. Resultan muy aconsejables en ambientes rurales, bucólicos y campestres.
  • Molduras cóncavas. Son muy usadas para enmarcar grabados.
  • Molduras planas. Sin duda, son las más empleadas. Pueden combinarse con infinidad de texturas, relieves y colores, lo que hace de ellas un formato universal y todoterreno.

Elegir marco

Como acabamos de ver, existen infinidad de posibilidades a la hora de elegir un marco. Sin embargo y antes de decantarnos por el más idóneo para nuestro cuadro, hemos de tener bien presentes aspectos como las dimensiones de la pared en la que se colgará y el color de la misma. Por supuesto, deberíamos haber definido previamente el estilo que buscamos para la estancia en la que se expondrá la obra.

Si la habitación está muy sobrecargada, es recomendable optar por una moldura sencilla, que no reste protagonismo a otros elementos de la estancia. Imaginemos, por el contrario, que el espacio es minimalista y austero. En este caso, procede una composición más elaborada y un marco más llamativo.

Igualmente, debemos tener en cuenta el aspecto y forma de la moldura, si decidimos realizar composiciones decorativas con varios marcos. Son habituales los cuadros alineados, colocados simétricamente, en multicomposición, en estructura libre etc.

Tener presente el entorno en el que se cuelga la obra y las peculiaridades de ésta son, por tanto, cuestiones imprescindibles para elegir el marco o moldura más adecuado. Las opciones son infinitivas, aunque siempre existen unas reglas básicas que, como hemos analizado, conviene respetar.

Imagen: Molduras Hergon

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