Estilo romano

La tendencia más clásica tiene un nombre clave: el estilo romano. Elegante y muy en la línea de lo vintage y retro.

Estilo romano

El estilo romano se basa en las antiguas Domus, viviendas particulares donde moraban familias de alto nivel económico. El traslado a la época contemporánea ha hecho que se pierdan algunos factores característicos, como que estén orientadas hacia la vida en el interior (en la actualidad se valoran más las cristaleras, ventanas y balcones) y la existencia de un solo piso; sin embargo, se han adoptado particularidades de otro tipo de viviendas de la época, como la Insulae (lo que vendría a ser un edificio moderno, con tiendas a ras de calle y viviendas en los niveles superiores) y la villa romana (viviendas rurales con entornos de gran belleza). Si una cosa podemos destacar del estilo romano es cómo la decoración y la arquitectura van de la mano.

Arquitectura. La imitación de la arquitectura romana será un pilar imprescindible para conseguir un ambiente diferenciado. Así, columnas, capiteles, cornisas, arcos… revestirán las paredes y techo de cada estancia, ofreciendo un aspecto de sólido a la par que concediendo un aire elegante y sofisticado.

Mobiliario. Los muebles que más abundan en la decoración romana están construidos con madera, piedra y mármol, así que son fáciles de obtener. No obstante, lo que debemos tener en cuenta es el acabado que presentan.  Los detalles en bronce, como los tiradores de una cómoda o las patas de una mesa, trascenderán a mueble e impregnarán el ambiente de sutileza.

Color. Los colores que encontraremos en las diferentes estancias destacarán por el tono suave, casi neutro. El color tierra, el ocre, y el blanco roto predominarán. Para romper con la monotonía, añade pequeñas pinceladas de color mediante texturas y demás complementos. Por cierto, una ramitas de olivo cumplirán a la perfección este cometido, y dará un aire natural.

Complementos. Los cuadros con motivos romanos, las esculturas de inspiración romana y los mosaicos deberán estar presentes, aunque si no tienes excesivos recursos para transformar el espacio, puedes recurrir al textil; telas vistosas con formas geométricas en rojo, gris y negro.

Riesgo. Si te encanta este tipo de decoración y quieres llevarla a la máxima expresión, valora la posibilidad de un fresco romano en la pared. Aunque no es necesario que éste esté completo, sino que lo parezca. Como si el fresco hubiese estado oculto durante siglos y las capas de pintura posteriores lo soterraran. Obtendrás una profundidad increíble. Cabe reconocer que la decoración romana actual valora positivamente la imperfección.

Imágenes: arreglosytrucos.com,  pondiregal.com,  vdinteriors.blogspot.com.es,  mueblesluismiguel.com,  porcelanite.esdecoora.compisos.com

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