Algunos trucos para enmarcar un cuadro

Todo el mundo, en algún momento de la vida, ha enmarcado una foto a la que tiene especial cariño, una lámina o esa pintura regalo de un amigo. La mayor parte de las veces nos guiamos por la mera intuición y por el gusto propio a la hora de elegir el color, anchura, material o labrado de la moldura.

Enmarcar un cuadro ofrece un sinfín de posibilidades y alternativas. Un mismo marco puede proporcionarnos un acabado clásico, si la moldura es dorada, o una línea más moderna y juvenil si la pintamos con otros colores. Ya os hemos hablado otras veces sobre el tema, con estos artículos tendrás para reflexionar un rato:

Si estás pensando enmarcar una obra por ti mismo o, por el contrario, vas a realizar el encargo pero ignoras qué criterios seguir, te ofrecemos algunos consejos básicos a tener en cuenta a la hora de construir, elegir y colocar las molduras.

Ubicación y color

Antes de dirigirte a la tienda, debes tener claro en qué lugar de la casa vas a colgar el cuadro. Las dimensiones de la pared son muy importantes y deben ir en proporción con las de la obra. Lógicamente, cuanto más grandes sean las paredes, mayores cuadros podrás ubicar en ellas. Coge un metro y mide el punto de colocación, procurando que la pieza se halle a la altura de los ojos.
Igualmente, debes tener en cuenta el color de la pared en la que colgarás la moldura y la obra, porque este aspecto ha de pesar sobremanera en la elección de aquélla.
Por otro lado, tampoco debes obviar los colores de la propia pintura o fotografía. Así, si en la obra abundan los tonos apagados o pálidos, puedes decantarte por molduras más llamativas o vivaces y viceversa. Recuerda que el dorado es ideal para recrear ambientes clásicos y para enmarcar piezas antiguas, retro o vintage. Por el contrario, el plateado es adecuado para entornos más modernos, juveniles y actuales.

Un ejemplo concreto: para obras en blanco y negro, como fotografías, trata de utilizar molduras en uno de estos dos colores. De lo contrario, el contenido podría perder relevancia. Fíjate en las proporciones de ambas tonalidades y emplea la que esté menos presente, para compensar.

Materiales

Otra de las dudas que pueden asaltarte es el tipo de materiales a elegir. Madera, aluminio, plástico, latón…existen muchas opciones. Los marcos de aluminio denotan sofisticación, modernidad y vanguardia. Por el contrario, la madera es sinónimo de clasicismo, aporta calidez y una sensación acogedora. Las molduras lacadas también contribuyen a crear ambientes actuales y modernos.
Ten presente que la madera exige ciertos cuidados, ya que la humedad o la temperatura pueden convertirse en enemigos infalibles de este material.
Si lo que tratas de enmarcar es una obra de impresión (fotografía, serigrafía, grabado etc.), debes usar cristales antirreflejo, para admirar la pieza en todo su esplendor y sin interferencias. Si se trata de óleos en lienzos o pinturas en general, puedes optar por dejarlas al aire (la presión del vidrio podría dañarlas).

Preparación y medidas

Si optas por enmarcar tú mismo, debes comenzar tomando medidas de la obra (fotografía, pintura etc.). El largo y ancho de la misma te servirán de referencia cuando procedas a cortar la moldura, el cristal y el paspartú, en caso de emplearlo. En este proceso procura sumar dos centímetros extra, para evitar destensamientos y arrugas.
Utiliza una ingletadora, serrucho y caja de ingletes para cortar los listones. Después, procede a ensamblarlos con cola blanca y vigila que las esquinas queden bien encajadas, tanto en los ángulos internos como en los externos. Existen dos tipos de corte: a inglete (ángulo de 45 grados) y a escuadra (ángulo de 90 grados).

Para el cristal debes aplicar las mismas medidas que para el paspartú. El primero has de seccionarlo con una máquina cortadora de vidrio.
El paspartú es el cartón que rodea y realza la obra. Debe ir en tonos acordes con el motivo de la pintura y con la moldura. Para prepararlo, puedes emplear un sencillo cúter y una regla. Los acabados profesionales suelen ir cortados a bisel, pero no es preciso que te compliques tanto. Simplemente, opta por seccionarlo recto.
El paspartú es recomendable en piezas de mucho prestigio, pues aporta un marcado toque de sobriedad y elegancia.

Montaje

En primer lugar, debes colocar el cristal sobre el rebaje del marco. Después, sitúa el paspartú junto con la obra. Por último, procede a cerrar la pieza con el contrachapado o cartón trasero. Para sujetar éste, puedes emplear puntas clavadas en la moldura.
Con todos estos consejos básicos bien aprendidos, la próxima vez que procedas a enmarcar una pieza, o realices el encargo, te fijarás mucho más en los detalles, tendrás un criterio más riguroso y el resultado será más estético y a la altura de tus inquietudes.

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