Las funciones del marco

El marco es un elemento decorativo en sí mismo y un fiel complemento de la pintura a la que delimita. Son muchas las funciones de este objeto ornamental, que en ciertos períodos históricos formó parte de la propia obra. Y es que el gran dilema del marco siempre fue elegir entre pasar desapercibido o llamar la atención.

Es indudable, entre la obra y el marco debe existir una simbiosis, que enriquezca a la primera y amplíe los efectos que el autor quiso imprimir. En restauración, es crucial la adaptación de ambos elementos. Tengamos en cuenta que un marco mal restaurado puede suponer un obstáculo para adentrarse en la pintura, fotografía etc.

Algunos profesionales del arte o conservadores han puesto énfasis en la importancia del marco, organizando exposiciones sólo con estos elementos vacíos, las partes más invisibles del cuadro. Grandiosos pintores de la historia no fueron ajenos a tal idea y se encargaron de dar instrucciones sobre los requisitos que debían tener los marcos para sus obras. Así, Velázquez dejó escrito que a sus pinturas les añadieran listones dorados y Joaquín Sorolla o Van Dyck también opinaron en torno al diseño de los marcos para sus trabajos.

La unión obra de arte-cuadro ha sufrido muchos divorcios a lo largo de la historia. Generalmente, el número de separaciones va en proporción a la edad de la primera. Una de las causas más usuales es la comodidad y sencillez con la que se realiza el transporte de cuadros sin molduras.

A pesar de su naturaleza humilde, el marco posee importantes funciones. A continuación, enumeramos algunas de ellas:

  • Fija el contexto histórico de la obra: Los marcos de pinturas barrocas, por ejemplo, son recargados y fieles a la luz teatral, mientras los renacentistas lo son a la luz uniforme. Las molduras, por tanto, no sólo enmarcan una pintura, también el período histórico en el que éstas se crearon. El marco es un embajador de la moda de una época en particular y, por consiguiente, el reflejo de la misma.
  • Protección: Otra de las funciones esenciales del marco es la de proteger la pintura sobre la que se coloca. Pero no se trata únicamente de una protección física, también permite aislar la obra de elementos perturbadores, como el propio fondo.
  • Transición: Alguien definió a los marcos como ventanas con vistas a otros mundos, a otras dimensiones. Asomarse a través de una moldura es como levantar la persiana y descubrir universos mágicos, plasmados en pinturas o fotografías. Un marco, por tanto, delimita las áreas de transición entre lo real y lo onírico.
  • Delimitación: Por otro lado, el marco es el encargado de establecer el perímetro del cuadro, ayudando a mejorar la atención del espectador y evitando la distracción.
  • Fijación física: Se trata de una función básica y elemental. El marco permite colgar los cuadros en la pared. Por consiguiente y con independencia de sus funciones estéticas, la moldura también posee una misión funcional de primer orden.
  • Fusión: Las molduras son elementos que combinan la arquitectura con las artes decorativas. A lo largo de la historia, muchos cuadros han sido diseñados por arquitectos o decoradores y ejecutados por talladores o artesanos cualificados.
  • Complementación de la obra: Sin duda, la gran misión del marco es servir de complemento de la pintura, permaneciendo en un segundo plano y procurando no perturbar a ésta. Ambos elementos son recíprocamente dependientes y uno está incompleto sin el otro y viceversa. Sin embargo, la función por excelencia de la moldura es realzar y contribuir al enaltecimiento de la obra de arte. Muchos autores han optado por integrar el marco totalmente. Por ejemplo, Van Gogh o Seurat pintaban las molduras según el estilo de sus obras. Los contemporáneos Howard Hodgkin o Mimmo Paladino son los creadores de trabajos en los que el marco y la pintura apenas se diferencian.
  • Armonía con el exterior: Como vemos, los marcos deben estar en armonía con la pintura o con el tipo de obra que albergan, aunque tampoco debe obviarse el exterior, la pared o la estancia en la que se halla el cuadro. Esta idea es básica en decoración y muy empleada en el día a día de cualquier hogar actual. Así, si deseamos crear un ambiente moderno en una habitación debemos prescindir de molduras doradas y recargadas de filigranas, porque son elementos más adecuados para salones decimonónicos y clásicos.
    Resumiendo, el marco ha de ser un discreto y fiel complemento de la obra, ayudando a elevarla y enaltecerla, sin olvidar el entorno en el que se ubica el conjunto. Además de proteger a la pintura o la fotografía, la moldura ayuda a identificar el período histórico de la obra, a delimitar el perímetro de la misma, a fijarla a la pared y sirve de ventana que une el mundo real con el de los sueños.

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